Es esa armonización física en cambio perpetuo, (a cada una de sus respiraciones podríamos decir) que expresa la verdadera emoción en la materia inerte que es el bronce. Decide entonces nunca deformar o caricaturar el vestido del alma que es el cuerpo humano.
La luz viva acompaña entonces el bronce inerte que libera a su vez la sombra, insuflando de esa forma la vida, ya que la armonización traduce correctamente lo verdadero y no la interpretación.
En el año 2000, comienza la escultura para inmortalizar en el bronce lo que pudo sentir por el tacto sobre miles de pacientes. En el año 2002, se vuelve escultor profesional mientras sigue atendiendo a sus pacientes, lo que sigue haciendo.
« 30 años de práctica como kinesiterapeuta me han dado un conocimiento empírico del cuerpo humano. Todo lo visible de una escultura debe estar en armonia con la anatomía profunda y es lo interno que le da la forma, equilibrio y fuerza a la escultura. Sin modelo ni croquis. Porqué? Porqué lo que quiero mostrar en una escultura, la idea primordial, nace en mi mente. Cuando esta 4ª dimensión se vuelve precisa y estable, el modelo aparece espontaneámente delante de mis ojos cerrados, expresando perfectamente la idea primordial. Esta 4ªdimensión seimprime en la esculturay rellena el espacio de su interior con las vibraciones que emanan de la forma que usted eligió.”
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